Bienvenidos

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domingo, 22 de enero de 2017

Cosas obvias

Después de tu piel,
esta noche,
escucho el estampido de las bombas,
ahí fuera, apenas al otro lado del cristal.
¿O son los ecos de mi corazón,
arrítmico y heparinizado?

Después de tu saliva,
ya secos los pozos,
puedo ver el destello de las explosiones,
ahí fuera, en el mundo que se deshace,
que ya no nos esperará nunca.

Después de tu tormenta,
de tu calma,
escruto cada poro y cada cicatriz.
Cada huella
que ha dejado la espuma en nuestras soledades.
Y encuentro las preguntas equivocadas
de las respuestas certeras.

Después de esta noche
ebria de vaho y sucia de triste.
Disparadas las alarmas inconstantes,
y fijadas las rupturas,
sólo nos queda el regusto en la lengua
de cosas obvias,
como este fin,
como todos los fines que aguardan
y que pasaron.

Sólo el sabor metálico del orgullo
mordido de ansia
y desnudo de expectativas.

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