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domingo, 16 de octubre de 2016

Diario en gira III. Recuerdos de Lérida.

16 de octubre. 12:50 horas.


El pasado jueves reiniciamos nuestra gira, después de unos días de descanso. Un pequeño paréntesis antes de una buena tanda de ciudades sin pausa, salvo nuestros tres días de descanso semanal, que no está nada mal, ¿verdad?. En esta ocasión viajamos en AVE, que siempre se agradece por la comodidad y la rapidez. Tan rápido que apenas tuve tiempo de ir al vagón cafetería y pasé el viaje conversando con mi compañera. Amparo Saizar, que sentada a mi lado, dedicó buena parte del trayecto a hacer punto; menos mal que no soy nada supersticioso...

El viernes por la mañana estuve dando un paseo por el centro de la ciudad. Enseguida me encontré con el Teatro Principal, en la Plaça de la Paeria, donde estuve por primera vez aquí, en aquella pequeña temporada con la Compañía Ases Líricos de Evelio Esteve. Recuerdo con claridad que representamos "La Tabernera del Puerto" y yo tenía, por primera vez, un personaje con una pequeña frase. En aquellos días, finales de 1987 o inicio de 1988, no estoy del todo seguro, estaba realizando el Servicio Militar, y tuve que pedir un permiso extraordinario para venir, que estuvieron a punto de denegarme.... ¿Nunca os habéis preguntado cómo, a veces, los actos más pequeños y aparentemente inocuos determinan el resto de nuestra vida? Incluso un sólo día, como aquel, mientras hacía la mili. Si no hubiera podido venir todo hubiera sido diferente, porque en esa temporada, en aquella función de "La Tabernera del Puerto” conocí a Marta, la que hoy en mi esposa.

Las funciones han transcurrido con normalidad. Un público que parecía no demasiado vehemente en una plaza que prometía poca asistencia, pero que nos sorprendía al final de cada función con calurosas ovaciones y palmas de alegría. Parece que nuestro ánimo de que la función no pierda fuerza y frescura surte los efectos deseados, y, sobre todo, merece la pena. Hay que intentar salir de uno mismo e intentar conservar lo bueno y auténtico que pueda tener nuestro trabajo. También estamos muy mal acostumbrados a una función exitosa al máximo, y que a veces da la sensación de que tiene una fuerza y energía propias que la hacen caminar sin nuestro concurso, pero no es así. ¿Cómo podemos hacer que una función repetida más de 300 veces mantenga el espíritu de la primera vez? Los compañeros hablamos en ocasiones de ello, intercambiamos opiniones y comentamos cuales son nuestros recursos para que no aparezca el aburrimiento, para que nuestros personajes descubran todo cada noche, de nuevo, por primera vez. Es difícil explicarlo (como le diría Herr Schultz a Fraulein Schneider). No sé exactamente qué hay que hacer. Quizá disciplina, o amor, o un reverendísimo respeto por lo que sucede en el escenario. Hoy domingo, sentado en una terraza junto al Teatro Principal divagaba sobre los puntos en común que puedan tener los espectáculos de larga duración y las relaciones de "largo recorrido". Pero creo que me estoy poniendo demasiado intenso, no me hagáis caso.

Descanso la segunda función. Así que aprovecharé para leer un rato. Dejaré la música para el viaje de vuelta que hoy, desafortunadamente, es en autobús. Un buen trecho que habrá que compensar con, por ejemplo, un repaso a la discografía de mis admirados Toto, que acaban de cumplir 38 añitos de nada. Empezaremos con Hydra, su segundo álbum, uno de mis favoritos. White Sister, cómo me gusta esa canción;

"How can say you love me 
when you don't even love yourself.
You live your life like a jagged knife 
just waiting on the shelf.

How can you live for tomorrow
when you curse the night and day.
The minutes pass through the hour glass
as you ley them slip away.

Do you love me, White Sister,
do you love me when I play your game.
Do you love when I call your name"

en su versión original con la voz de Bobby Kimball, o la recreación que hacen en directo con Joseph Williams. Difícil elegir, os animo a que las escuchéis y me deis vuestra opinión.

Hasta la próxima.

P.d. Lo he recordado, fue en primavera, marzo de 1988.

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